Soliloquio

2026 — violoncello solista y orquesta

El término «soliloquio» designa una reflexión expresada en voz alta y en soledad —ya sea en el ámbito privado o en una representación teatral— y ha sido utilizado anteriormente como título de composiciones para instrumento solo. El presente soliloquio, sin embargo, reviste un carácter singular: la voz del violoncello solista convive con una orquesta que actúa a modo de cámara de resonancia y responde mediante asociaciones y digresiones más o menos libres, a la manera de una corriente de conciencia.

La idea de esta pieza surgió a partir del solo final de Epitafio, para orquesta, obra compuesta en 2023 para conmemorar el centenario del nacimiento de Héctor Tosar y en memoria de Ariel Martínez (1940–2019). Al igual que en aquella obra, en Soliloquio los materiales armónicos se organizan mediante manipulaciones de «grupos de sonidos», y el proceso compositivo incorporó diversos procedimientos algorítmicos. Sin embargo, ambos recursos son utilizados de manera muy diferente a como lo hicieron, respectivamente, Tosar y Martínez.

La pieza fue concebida en 2025 para conmemorar el sesquicentenario del nacimiento de Joaquín Torres García y en memoria de Miguel Ángel Battegazzore (1931–2024), y fue concluida en septiembre de 2026, coincidiendo con el centenario del nacimiento de John Coltrane (1926–1967), de quien hay una especie de cita muy transformada durante la pieza.

La obra fue compuesta por encargo de la Orquesta Filarmónica de Montevideo y está dedicada a la solista Lucrecia Basaldúa.

Estreno: 2026-10-07, Teatro Solís, Montevideo. Lucrecia Basaldúa, violoncello, Orquesta Filarmónica de Montevideo, dirigida por Carlos Prazeres.